Cuando hablamos de alimentos “light” nos vienen a la cabeza alimentos que no engordan, que aportan pocas calorías e incluso hay quien los relaciona con “alimentos de dieta”. Refrescos «light», quesos «light», mayonesa “light”, kétchup «light», todo es “light”… pero ¿Sabemos realmente que significa?
¿QUE ES UN ALIMENTO LIGHT?
Para que un alimento pueda denominarse “light” tiene que haber lo primero un homólogo que no lo sea. La ley marca que los alimentos “light” deben de reduzcan el contenido de uno o más nutrientes (generalmente suelen ser azúcares y grasas) en un 30 % en comparación con un producto similar de referencia (el homólogo). Hasta aquí todo bien ¿verdad? Qué maravilla de productos, ¡por fin comer sin engordar!, lo que todos en alguna ocasión hemos soñado ¡JA! Pero claro los alimentos light también tienen “peros”.
¿QUÉ INCONVENIENTES PRESENTAN?
El primer “pero” que les veo yo es el uso que hacemos de ellos. Si os fijáis los alimentos “light” generalmente son alimentos que NO deberíamos de consumir a diario (por ejemplo, mayonesa). Y …¿Qué hacemos? Pues en vez de tomar una cucharada de mayonesa de vez en cuando acompañando a alguna ensalada o a algún pescado lo que hacemos es tomar mayonesa “light” más veces de las que deberíamos y en mayor cantidad porque claro, como es “light” …pues como más. El resultado, que acabamos sumando más calorías a la dieta que si tomásemos de vez en cuando como hemos dicho la mayonesa convencional. Justo el efecto contrario al que queríamos.
¿Y que me dices de los refrescos “light”? Estos si que no aportan calorías a la dieta eh! Tienes razón, no aportan calorías a la dieta, lo cual se consigue sustituyendo todo el azúcar por edulcorantes, libres de calorías, pero no de efectos adversos como distensión abdominal o alteraciones de la flora intestinal. ¿Te suena el colon irritable o el SIBO?, por no meterme en la repercusión que tienen a largo plazo en los niveles de glucosa en sangre.
COMPRUEBALO TÚ
Parece que nos hayamos vuelto locos con este tipo de productos, nos dejamos guiar por la etiqueta, por el reclamo y por lo que nos evocan, por el ansiado cuerpo delgado. Pero ¿ayudan realmente este tipo de alimentos? Te propongo que el próximo día que vayas a comprar un alimento “light” leas la etiqueta y lo compares con su homólogo, y seas tú quien compruebe si realmente merece la pena comprar las versiones bajas en calorías.

Un ejemplo para que lo entiendas mejor: En la foto aparece por un lado la composición nutricional (kcal, grasas y azúcares) del kétchup normal y de la versión “light” por 100 gramos parece que si que hay diferencia en las kilocalorías que aportan uno y otro pero, ten en cuenta que no tomas (o no deberías) tomar 100 gramos de kétchup sino que la ración de consumo son 15 gramos (para que te hagas a la idea es lo que viene en un sobre de los individuales) y…sorpresa, la diferencia son realmente menos de 7 kilocalorías. Vaya, no es tanto como pensabas el ahorro de kilocalorías.
¿QUÉ PUEDES HACER?
Con todo esto no quiero decirte que no compres nunca más ningún alimento en sus versiones “light” (yo de hecho algunos de ellos los compro), sino que seas consciente de lo que aportan cada uno de ellos y cual es la reducción real de energía y nutrientes. Para ponértelo más fácil puedes seguir estos consejos:
- LEE LA ETIQUETA: Tanto la composición nutricional como la lista de ingredientes y compara las dos versiones.
- Algunos alimentos, aunque les hayan reducido un 30% las calorías con respecto a su homólogo siguen siendo muy calóricos y de consumo ocasional, si empleas alimentos “light” hazlo con la misma frecuencia y cantidad que tomarías su homólogo.
- Valora si realmente merece la pena tomar X alimento en su versión “light” o prefieres tomar menos cantidad de su homólogo pero que en realidad disfrutas más.
Ya sabes..no te dejes engañar y lee siempre la etiqueta, ¡es como el DNI de los alimentos!