Como dietista-nutricionista a menudo recibo pacientes muy preocupadas por lo que marca la báscula. Cada vez que una de mis pacientes me comenta cómo su día depende de lo que marca la báscula, sé que no es solo un número lo que pesa sobre sus hombros, sino una carga emocional y mental que afecta a su bienestar. Por eso quiero hablar sobre por qué no debemos dejar que nuestra felicidad dependa de lo que muestra esta ‘máquina de la verdad’.
La báscula es una herramienta de fácil acceso y con la que se puede valorar de manera rápida el estado ponderal (de peso) y su evolución en el tiempo, pero esto no quiere decir que sea una buena herramienta (o al menos no como la solemos utilizar). La báscula sólo marca el peso de una persona en un preciso momento. En la sociedad actual, se tiende a dar una importancia desmedida al peso como único indicador de salud, sin entender que hay infinidad de factores que influyen en el.
Algunos de los principales factores que influyen en el peso
Existe muchos factores que influyen en el peso, algunos sobre los que podemos actuar (dieta y ejercicio) y otros que no podemos modificar (como por ejemplo la edad) aquí te presento los más relevantes:
Genética: Los genes juegan un papel fundamental e influyen en la predisposición al acúmulo de más o menos grasa en unas zonas o otras.
Edad: La edad es uno de los factores sobre los que no podemos influir, si no hacemos nada al respecto (ejercicios de fuerza o disminuir la ingesta) con los años el peso en forma de grasa suele aumentar.
Hormonas: Las hormonas juegan un papel fundamental, los desequilibrios hormonales (como en el caso de la tiroides o los cambios hormonales que se dan en la menopausia por ejemplo) pueden influir en el peso.
Masa muscular: El músculo es más compacto que la grasa, así una persona con mucha masa muscular tendrá un peso elevado en la báscula pero esto no quiere decir que tenga que quitarse peso, estará en buena forma.
Estrés y sueño: Varios estudios han demostrado que la falta de sueño y el estrés crónico pueden elevar los niveles de cortisol, una hormona que aumenta el apetito y promueve el almacenamiento de grasa, especialmente en la zona abdominal.
Medicación: Algunos medicamentos pueden causar retención de líquidos o afectar el apetito.
Hábitos de vida y de alimentación: La dieta y el ejercicio juegan un papel crucial en el peso corporal, y son de los pocos factores sobre los que nosotros podemos influir.
¿Por qué no deberías obsesionarte con el peso?
- El peso no es un indicador absoluto de salud: Es posible tener un peso «normal» y no estar saludable, o tener un peso «elevado» y estar en excelente forma, todo va a depender a partir de qué es ese peso (¿es grasa? ¿es músculo?).
- El «peso ideal» es relativo: La industria del fitness y los medios han promovido estándares poco realistas. Es importante hacer una valoración global del peso junto con otros parámetros, como pueden ser la analítica, la composición corporal, la historia de peso o los hábitos de vida. La salud va más allá del peso.
- Fluctuaciones naturales del peso: El peso fluctúa a lo largo del día y de la semana, seguro que ya has comprobado que es peso es diferente cuando te levantas o cuando te vas a la cama. Es habitual notar que tu peso varía antes y después de una comida copiosa o incluso después de beber agua. También las fluctuaciones hormonales, como el ciclo menstrual en las mujeres, pueden hacer que el peso suba temporalmente, sin que eso signifique un aumento de grasa corporal.
¿Cómo tengo que pesarme?
Si quieres controlar el peso y ver la evolución del mismo, más si estás llevando algún tipo de dieta no está de más tener en cuenta algunas recomendaciones para pesarte correctamente:
- Hacerlo siempre en la misma báscula.
- Hacerlo siempre en las mismas condiciones (ej: nada más levantarme después de haber orinado sin ropa).
- A poder ser elegir un día de la semana que no sea ni lunes (si tienes eventos el fin de semana no va a ser representativo), ni viernes (es quizá el día que menos se pesa, por el tema de que entre semana es más fácil cuidarse).
- NO pesarse más de una vez a la semana y ver la evolución del peso a largo plazo.
Por tanto te invito a que no te obsesiones con el peso, y veas la salud como un conjunto de marcadores, un estado de bienestar integral, en el que el peso es uno más. es importante la salud física y el peso corporal pero también es importantes la salud mental. La obsesión con el peso puede desencadenar una relación tóxica con la comida, causando comportamientos alimentarios desordenados o ansiedad al comer. La salud mental y emocional es tan vital como la física, y mantener un equilibrio entre ambas es clave para un bienestar integral. Además hay que escuchar al cuerpo, y saber cuando estamos bien o cuando no. Es importante que priorices unos buenos hábitos de alimentación y de ejercicio sobre la obsesión por lo que marca la báscula. Recuerda que eres mucho más que un número en la báscula. Al final del día, lo más importante no es cuánto pesas, sino cómo te sientes, cómo te cuidas y cómo disfrutas tu vida. La salud es un camino, no un destino que dependa solo de lo que marca la báscula.