Alimentos sobre una mesa y un planning de comidas

Desmontando mitos: la sabiduría popular

La alimentación y la nutrición son temas que siempre están en boca de todos.

Está de moda cuidarse, pero no sólo por el físico, sino por mantener un óptimo estado de salud. A diario recibimos información a través de la televisión, la prensa, internet y redes sociales y, cómo no, de la gente que nos rodea. Nos abordan, por ejemplo, con datos relacionados con qué hay que comer para bajar de peso, mantenerse siempre joven o mejorar el rendimiento deportivo.

Así es como se han creado mitos o falsas creencias sobre algunos alimentos o temas muy arraigadas en la sociedad y sin ningún tipo de base científica:

“El gluten y la lactosa son nutrientes poco saludables”

Popular

Pese a que está de moda eliminar estos dos nutrientes de la dieta con la idea de llevar a cabo “una alimentación más sana”, es un gran error si no contamos con un diagnóstico médico.

Por norma general, las personas que eliminan el gluten de la dieta toman más alimentos ricos en grasas saturadas que resultan perjudiciales para la salud. Los síntomas digestivos que en ocasiones se asocian al gluten pueden ser debidos al estrés o a otras sustancias. Te pongo un ejemplo: Tomas un sándwich de fiambre de pavo y tranchetes de queso. Tienes molestias digestivas. La culpa: el gluten. ¿No será que lo que no nos sientan bien son los aditivos que llevan el pavo, los tranchetes y el pan de molde comercial? Si hubieras comido un bocadillo de pan integral (de panadería) con jamón serrano, ¿te hubiese sentado igual de mal?

Por otro lado, el hecho de eliminar la lactosa de la dieta supone, en muchas ocasiones, la sustitución de la leche por bebidas vegetales o postres elaborados a base de bebidas vegetales como yogures. Estos alimentos pueden ser interesantes, pero no dejan de ser comidas procesadas a las que se les suelen añadir azúcares.

“Existen ciertos alimentos que están prohibidos si tu objetivo es bajar de peso”

Popular

No existen alimentos prohibidos si queremos bajar de peso. Los alimentos no son buenos o malos para un objetivo, sino que los hacemos buenos o malos nosotros dependiendo de la frecuencia con la que los tomamos.

Voy a poner un ejemplo: la fruta. Este es un alimento que todos tenemos como bueno y realmente puede serlo en un plan de alimentación para bajar de peso si todos los días como entre 2 y 3 piezas. Pero ¿qué pasaría si todos los días me como entre 1 y 2 kilos de fruta? Dejaría de ser buena.

Otro ejemplo: la bollería industrial. Todos sabemos que es un alimento malo  y si cada día me tomo un croissant no sólo no voy a bajar de peso, sino que me va a afectar de manera negativa a mi salud cardiovascular. Pero, ¿qué pasa si un día desayuno fuera de casa y me tomo un croissant a la plancha con mantequilla y mermelada? Pues a nivel general no voy a notar nada, no voy a recuperar todo el peso perdido y, además, seguro que mentalmente me satisfará un montón.

¡Recuerda! Lo que haces un día no influye en los objetivos a largo plazo, sino que es el día a día y lo que comes y haces de manera habitual lo que sí que va a influir.

“El huevo es un alimento prohibido si tienes el colesterol elevado”

Popular

Pese a que es una de las recomendaciones de los años 80 y 90 que más ha calado entre la población, hoy en día se ha visto que no tiene ninguna base científica.

El huevo es un alimento rico en proteínas, cuya yema es también rica en grasa y en colesterol. Como nuestro organismo no absorbe todo el colesterol, este pasa directamente a nuestro torrente sanguíneo y eleva nuestros niveles de colesterol total o LDL colesterol.

No podemos olvidar que aporta fosfolípidos y grasas insaturadas en su composición, junto a algunas vitaminas y antioxidantes que favorecen la prevención de la arterioesclerosis. Por tanto, el huevo puede ser un alimento muy interesante y una buena fuente de proteínas tanto si tienes hipercolesterolemia como si no.

“Si la báscula marca menos peso es que estoy haciendo bien las cosas”

Popular

La báscula es un indicador rápido y eficaz para valorar una subida o una bajada de peso, pero no es suficiente. Imagina que te pesas y la báscula marca 68,2 kg., te bajas y bebes ½ litro de agua, te vuelves a subir a la báscula y pesas 68,7 kg. ¿Acabas de subir de peso? ¡No! Simplemente la báscula marca medio kilo más por el agua que acabas de tomar.

Por tanto, es importante el peso, pero más importante es saber si se trata de músculo o grasa. No es lo mismo perder medio kilo de grasa que perder medio kilo de músculo. Si tu objetivo es bajar de peso, es mucho más importante que el peso que bajes sea a partir de grasa y de forma progresiva que bajar mucho peso en poco tiempo, ya que estarás perdiendo músculo.

Además, el peso no es una medida que se debe comprobar a diario, sino que es suficiente con valorar una vez a la semana o cada quince días para ver si realmente está funcionando el plan que hemos diseñado y saber si la tendencia es hacia arriba, hacia abajo o de mantenimiento.