«Ponerse a dieta» en verano, oportunidades y desafíos

El otro día mientras tomaba un café conmigo misma en una terraza escuchaba la conversación de dos amigas sentadas justo en la mesa de alado mía. Una le comentaba a la otra que en septiembre se iba a poner a dieta, que le había dicho el médico que tenía que bajar de peso porque tenía el colesterol alto y que claro con esto de la menopausia pues que se había cogido algún que otro kilo. Y claro, ahora en verano no se iba a amargar estando a dieta. Yo en cuanto oí la palabra dieta puse la antena a ver que comentaban…. Que ella no estaba dispuesta a pasar todo el verano cuidándose que para algo eran vacaciones y que para 2 días que se vive….. Pena que la conversación duro poco, pues se acerco otra persona a su mesa y cambio el tema de conversación, pero suficiente para mí y para hacer referencia a un tema del que se habla bastante, el de si merece la pena o no «ponerse a dieta en el verano».

VENTAJAS DE PONERSE A DIETA EN VERANO

Con respecto a lo de «ponerse a dieta» en el verano, a mi la verdad que me parece una idea genial, y os cuento porqué. EL verano es una época con más horas de luz, mejor clima y generalmente más tiempo libre por lo que se puede realizar ejercicio físico con más facilidad, lo cual va a ayudar a controlar el peso. Importante vencer a la pereza, elegir las primeras horas o ultimas del día para evitar las horas de más calor. Otra ventaja de cuidarse en esta época es la motivación, las horas de sol hacen que estemos más animados y motivados con nuestros propósitos.

Y sigo encontrando puntos fuertes para ponerse a dieta en verano, en esta época del año tendemos a consumir alimentos más ligeros y frescos como ensaladas gazpachos o fruta lo cual facilita el seguir una dieta equilibrada. Una frase que suelo decir a aquellas personas que empiezan conmigo un plan de alimentación con el objetivo de bajar de peso es que «si consiguen no subir de peso en está época del año o incluso bajan un poco ya están haciendo mucho». En el otro lado, las personas que lo dejan para septiembre (que no digo que esté mal) y en agosto echan el resto, sin control y lo que iban a ser 8 kilos a bajar se convierten en 10 o 12 kilos.

DESAFIOS DE LA DIETA EN VERANO

Pero claro, todo no iba a ser tan sencillo…..En el otro lado de la moneda, los compromisos sociales. Si durante el año es fácil tener una cena con amigas o una quedada con las compis de trabajo en el verano es un no parar (barbacoa, reunión familiar…), lo que puede poner a prueba nuestra fuerza de voluntad. Otra barrera a superar, la del alcohol, y es que en verano cuesta renunciar a una cerveza o a un buen vermut, lo cual suma calorías vacías a nuestra dieta, y esto….pesa. Y por último los horarios irregulares del verano y las vacaciones, se tiene a cenar tarde, comer a deshoras. Lo que entorpece el seguimiento de un buen plan de alimentación.

¿Y QUE PUEDO HACER PARA CUMPLIR MI OBJETIVO?

Una de las claves está en la planificación, debes de planificar de antes la comida que vas a tomar así como la lista de la compra, esto te va a ayudar a resistir las tentaciones. Mientras estás en casa o en rutina puede resultar sencillo pero ¿Qué hago si tengo una comida? Recuerda que a la hora de bajar de peso hay que mirar el computo de todo lo que haces, una sola comida no va a arruinar tu progreso, por tanto, una vez pasada esa comida vuelve a tu rutina. Para compensar puedes hacer algo más de ejercicio. Y antes de ir a la comida o cena o evento que tengas, ponte un límite real que veas factible y cúmplelo, por ejemplo: «No comeré postre» o «durante la cena tomaré agua».

Moderar el alcohol (si no tomas nada de nada mejor claro) es otra de las cosas que te va a ayudar con tu objetivo, el alcohol aporta calorías extra que se van acumulando en nuestra tripa… para que te hagas una idea, una caña aporta alrededor de 70 kcal. Si te tomas una caña de vez en cuando no va a notarse en el peso obviamente, pero si te tomas 2 al día al mes suman 4200 kcal. lo que se traduce en más de medio kilo de grasa acumulado, sin tener en cuenta otras bebidas alcohólicas que se suman a estas dos cañas. Opciones al alcohol, cerveza sin alcohol, agua con gas, refrescos sin azúcar o zumos naturales.

Además beber suficiente agua o infusiones frías por ejemplo es clave no sólo para mantenerse hidratada los días de verano sino también para controlar el apetito.

Como último consejo, se flexible y realista, acepta que habrá días de «pasarse» al final, las vacaciones son vacaciones para todo, lo importante es volver a la rutina sin sentirse culpable. Ya que lo que entendemos por dieta no debe de ser un plan de alimentación estricto que uno no se puede saltar, sino que debe de ser algo flexible que permita alcanzar tus objetivos y no sólo eso, mucho más importante, !Que permita mantenerlos en el tiempo!